«La vieja guardia sigue con hambre de títulos»

En esta entrevista publicada hoy en
ABC de Sevilla,
Palop muestra cómo afronta su sexta temporada en el club de Nervión con
ilusiones renovadas y «vitaminado» por un contrato que le augura poder
seguir jugando hasta la frontera de los cuarenta años.
—Dicen los que le han visto esta pretemporada que se le ve como cuando llegó hace cinco años al Sevilla...
—La verdad es que me encuentro con mucha ilusión y con muchas ganas. El
paso que ha dado el club al renovarme me ha dado vitaminas y más
compromiso, aunque no es que no lo tuviera antes, pero me ha impulsado
un poquito más. Me encuentro con ganas de seguir creciendo y aportándole
cosas al equipo y me estoy encontrando muy bien esta pretemporada.
—Que el club tiene plena confianza en Andrés Palop lo demuestra también
el hecho de que desde que se marchó De Sanctis no le han traído otro
competidor de fuera...
—Desde que llegué casi siempre había tenido compañeros nuevos, primero
estuve con Notario, después llegó Cobeño, luego ficharon a De Sanctis y
al año siguiente subieron a Javi Varas. Pero tanto el año pasado como
éste no se ha buscado un nuevo guardameta. Ellos tendrán vistos los
futuros refuerzos para la portería, pero tienen plena confianza en mí,
saben que puedo seguir dando un rendimiento bueno y por eso no han
creído conveniente reforzar este puesto. De todos modos, yo seguiría
con las mismas ganas de ser titular aunque hubiesen fichado a otro
portero.
—El curso pasado lo despidió levantando un título, el primero como capitán de los seis que ha conseguido en el Sevilla...
—Son situaciones soñadas por cualquier jugador, primero poder ganar
títulos y luego tener la posibilidad de ser capitán y poder recibirlo
en nombre de tus compañeros es algo espectacular. Esa foto la guardaré
siempre como oro en paño, pero espero que lleguen otras más. De todas
formas fue algo extraño, pues me hubiese gustado estar rodeado de mis
compañeros al recibir el trofeo, como le pasó a Casillas en el Mundial,
pero por cuestión de protocolo no pudo ser. Espero que haya otra
oportunidad.
—Con la llegada de Álvarez parece que todo fluye con más naturalidad, y
que no hay la tensión en el ambiente que, no se sabe bien por qué,
había estos últimos años...
—Sí, usted lo ha dicho, no se sabe bien por qué, pero esa tensión
existía, quizás porque no gustaba el juego del equipo, aunque siempre
decíamos que lo que primaba eran los resultados y en los dos últimos
años se consiguió la clasificación para la Champions. Las críticas se
tienen que aceptar porque el público es soberano, pero lo cierto es que
esa tensión desapareció cuando entró Antonio. La presión y la tensión
es buena en determinados momentos, cuando nos jugamos muchísimo, como
ocurrirá ahora en la Supercopa o en la eliminatoria previa de
Champions, pero no constantemente, y no en los entrenamientos o en los
amistosos. En esos momentos sobra.
—Supongo que el técnico además se verá ahora más reforzado al no verse
ya como un entrenador interino y que eso también se refleja en el
trabajo con la plantilla.
—Cuando Antonio llegó al equipo nosotros no lo miramos como un
entrenador interino, porque, al igual que él, nosotros también nos
jugamos muchísimo. Lo respetamos desde el primer minuto, porque
sabíamos de su capacidad. En esos dos meses se consiguieron los
objetivos y ahora lo seguimos mirando igual, porque sabíamos que era la
pieza que encajaba perfectamente para sacarnos de esa situación y para
llevarnos adelante este año y los que hagan falta. Estamos trabajando
muy bien, el ambiente es extraordinario y pienso que hay Antonio en el
Sevilla para rato.
—Aunque el grupo ha cambiado mucho, hombres como Palop, Escudé, Renato,
Kanouté y Luis Fabiano, y a expensas de que lo que ocurra con Drago,
siguen formando parte de la columna vertebral del equipo, ¿pero ve a la
vieja guardia del Sevilla con hambre de títulos?
—Tiene muchísima. La suerte para el Sevilla es mantener a un grupo de
jugadores veteranos que no nos cansamos de ganar. Todos tenemos el
mismo carácter y no somos conformistas. No decimos que, como este club
cuando llegamos no había ganado nada en mucho tiempo y ahora mira cómo
tiene las vitrinas, ya podemos vivir de las rentas. No pensamos así, y
sí en seguir haciendo más historia porque hay margen para continuar
creciendo y cosas por ganar. No queremos mirar hacia atrás, y sí hacia
delante.
—Además de los nombrados, también sigue en la plantilla Jesús Navas,
¿qué espera de él ahora que ya es internacional y campeón del mundo
además?
—Espero a un Jesús Navas igual, pero seguramente todo esto que ha
vivido le dará muchas más madurez y confianza. porque cuando tú ganas
un Mundial y además jugando el partido clave debe subir tu calidad y
seguramente va a desarrollar mejor su juego que en los últimos años.
Confío en que siga siendo tan buena persona y tan humilde como antes y
que la madurez que ha adquirido y la experiencia de ser campeón del
mundo también nos la aporte al equipo.
—¿Qué valor le da al hecho de que se haya incorporado al grupo Javi Navarro, al que relevó como capitán?
—Un valor incalculable, porque Javi tiene una personalidad única y te
infunde mucho respeto. Su vuelta supone muchísimo, desde una ayuda en
momentos delicados en cuestiones de capitanía o en otras cuestiones
meramente futbolísticas. El año pasado tuvimos problemas en defensa y,
seguramente, si hubiera estado con nosotros se hubieran solventado de
otra manera por su experiencia y saber estar. Para nosotros fue una
alegría muy grande su incorporación.
—¿Cómo ve a las dos fichajes de este año, Dabo y Guarente?
—Aunque no tienen un gran nombre, vienen a sumar y a aportar cosas.
Dabo es un jugador joven y de mucho recorrido que viene a crecer en un
equipo que le puede dar títulos y minutos en competiciones importantes.
Llega para ponérselo difícil a jugadores como Konko o Sergio Sánchez
cuando vuelva. Guarente es un futbolista que se posiciona bien, que
aporta mucha seguridad y contención en el centro del campo y que además
piensa rápido, que ve el pase en profundidad y que no le pesa la
responsabilidad a la hora de venir a buscar el balón en la defensa y
sacarlo jugado. Además, el hecho de venir de un equipo descendido a la
serie B en Italia le hace que venga también con hambre.
—¿Cómo será el Sevilla de Álvarez y en qué cree que se diferenciará del que se comenzó a ver al final de la pasada campaña?
—Sus características son muy sencillas, pero si las sabemos llevar a la
perfección el Sevilla será muy atractivo. Será un fútbol de mucha
circulación y de mucho toque, pero una vez rebasado el centro del campo
vamos a ser un equipo muy desequilibrante, vertical, rápido, con mucha
llegada por las bandas y muchos remates, pues también buscaremos los
pases interiores para Kanouté, Luis Fabiano y Negredo. Va a ser muy
parecido al de temporadas atrás, pero, si se puede, tratando de que el
balón circule desde atrás y no buscar tanto el recurso de Kanouté y Luis
Fabiano arriba de forma directa. Será un equipo que quiera la pelota y
que busque con rapidez la portería contraria.
—Qué opina de la savia nueva del Sevilla, de esos canteranos que vienen apretando fuerte...
—Todos son jugadores que vienen creciendo y algunos de ellos ya nos
ayudaron la temporada pasada en momentos importantes. Confiamos mucho
en ellos, pero tampoco queremos descargar demasiada responsabilidad en
ellos. Tienen que asimilar con humildad los consejos de los técnicos y
compañeros, seguir creciendo e ir entrando poco a poco, aportando sus
gotitas de calidad y su juego para ser en el futuro jugadores
importantes en el Sevilla y los que levanten nuevos títulos.
—Barça y Madrid al margen, ¿qué opina de rivales directos como Valencia, Villarreal o Atlético?
—Los veo bien. El mercado está muy parado y el Valencia es el que más
ha cambiado. Se le han ido jugadores importantes y que aportaban
muchísimo como Villa o Silva, pero también ha firmado bien. Han llegado
Soldado, segundo máximo goleador nacional, Aduriz, que hizo una gran
temporada en el Mallorca, o centrocampistas de los que hay buenas
referencias, como Topal o Costa. El Villarreal se ha desprendido
también de futbolistas importantes y ha confiado mucho en su cantera
después de haber hecho un buen año en Segunda. Pero yo al rival que veo
más difícil es el Atlético de Madrid, que ha conservado lo bueno que
tenía y se ha reforzado bien con jugadores como Filipe Luis o Fran
Mérida. Con estos tres equipos es con los que vamos a luchar por la
tercera y cuarta plaza, pero nuestra obligación es estar por delante de
todos ellos.
—¿Cómo vivió el Mundial desde casa?
—Con nostalgia, pues cuando se llegó a la final recordé los momentos
vividos en la Eurocopa. Pero ese es el fútbol. Me tocó disfrutarlo hace
dos años y ahora los viví como un aficionado más. Ha sido algo
histórico. Me queda la espinita de no haber debutado con la selección,
pero no me puedo quejar, porque el Sevilla me ha dado tanto que me lo
compensa con creces.
—Por último, ¿lo de la barba a qué obedece?
—No lo había dicho, pero era una promesa que hice si ganábamos la Copa.
Dije que me la dejaría a lo Casillas y de momento, hasta que a mi
mujer le pique demasiado o los niños ya no me quieran besar porque les
pinche, seguirá ahí. Este nuevo look sirve también para que la gente no
se canse, después de cinco años, de ver la misma cara.
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