UNA DESGRACIA QUE CAMBIARA EL CURSO DE LA HISTORIA DEL FUTBOL INTERNACIONAL
Antonio Puerta, futbolista internacional del Sevilla de 22 años, falleció el 28/08/07, alrededor de las 14.30 horas en el Hospital Virgen del Rocío de la capital andaluza después de tres noches de agonía, a causa del paro cardiaco que sufrió durante el partido Sevilla-Getafe. A la media hora del encuentro, Puerta cayó al césped, junto a la portería de Palop, y fue inmediatamente auxiliado por su compañero Dragutinovic, que le sacó la lengua para evitar que se asfixiase. Recuperado en primera instancia, el futbolista internacional abandonó el campo por su propio pie, no sin antes lamentar su mala suerte por tener que ser suplido por el portugués Duda. Ya en el vestuario, Puerta volvió a desvanecerse, por lo que los médicos del club decidieron trasladarlo a un centro hospitalario, donde, pasadas las dos de la madrugada, se informó de que había sufrido un paro cardiaco y que se mantenía sedado y con ayuda mecánica para respirar. El primer parte médico rezaba que Puerta había ingresado con «pronóstico muy grave» después de sufrir «una parada cardiorrespiratoria» que había requerido unas «maniobras de reanimación avanzadas». Durante la noche, Puerta sufrió media docena de paros cardiacos más y el parte del domingo por la mañana repetía el pronóstico, aunque añadía que el futbolista padecía «inestabilidad hemodinámica». El tercer parte médico, el último que fue leído por los responsables del hospital, informaba que el lunes por la mañana Puerta había sufrido «una parada cardiaca prolongada» que había causado «daños cerebrales». Desde la mañana de ayer se sabía que la situación de Puerta era crítica y, de hecho, el último parte médico, facilitado al mediodía, hablaba de estado «muy crítico» y de posible «fallo multiorgánico», lo que hacía prever el fatal desenlace. Lo inevitable. A las tres de la tarde hora española, José María del Nido abandonaba el hotel de concentración del Sevilla en Atenas para solicitar la suspensión del partido al delegado de la UEFA, lo que prácticamente suponía una constatación de lo inevitable. Alrededor de 300 personas se congregaban a las 18.30 horas en las puertas del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Los aficionados, muy afectados por la noticia, tuvieron que ser desalojados del vestíbulo del hospital para no entorpecer las labores de los sanitarios, tras lo que se trasladaron a las puertas del centro, donde corearon lemas y portaron pancartas en honor de Puerta e hicieron ondear bufandas y banderas sevillistas. Con lemas como «Te recordaremos» y «El gol de nuestras vidas» –en referencia al tanto que marcó Puerta en 2006 y que le valió al club sevillista la clasificación a la final de la UEFA– los aficionados quisieron recordar al futbolista.
A las dos y media de la tarde, la tragedia aplastó al Sevilla en Atenas. Su jugador Antonio Puerta acababa de morir en el hospital Virgen del Rocío, de la capital andaluza.
el presidente del Sevilla, José María del Nido, y el capitán, Javi Navarro, negociaron con los representantes de la UEFA el aplazamiento del encuentro con el AEK y el de la Supercopa con el Milan. Según informó el Sevilla, el máximo organismo del fútbol europeo, que no había vivido ningún antecedente similar, aceptó la suspensión del partido frente al AEK incluso antes de que se produjera el fallecimiento. El choque contra el Milan se mantiene, sin embargo, para el viernes en Mónaco.
Ya a las once de la mañana los jugadores del Sevilla fueron informados de que la situación de su compañero era “muy crítica”, según el parte médico. Pocas horas después, Del Nido les informó de la fatídica noticia. El presidente rompió a llorar. En el vestíbulo del hotel ateniense comenzaron a vivirse escenas dramáticas con los jugadores abrazados, llorando e intentando consolarse recíprocamente.
Se practicó la autopsia al cadáver del jugador, cuyo resultado se espera que arroje algo de luz sobre su repentina crisis y su fallecimiento. El fútbol español sólo recuerda un caso similar al de Puerta: el de Berruezo, fallecido en 1973 en el estadio Pasarón, de Pontevedra. Él, como Puerta, cayó fulminado en el césped. Él, como Puerta, iba a ser padre en apenas un mes. Él, como Puerta, jugaba en el Sevilla.
El presidente del Sevilla, José María del Nido, completamente destrozado por la muerte de Puerta, atendió brevemente a los periodistas a la entrada del hotel de concentración del equipo en Atenas para resaltar: «La zurda de diamante nos ha abandonado». «Sin lugar a dudas es uno de los días más tristes del Sevilla. La zurda de diamante que el 27 de abril de 2006 (vuelta de las semifinales de la Copa de la UEFA en Sevilla ante el Schalke 04 alemán) nos cambió la vida nos ha abandonado», dijo el presidente con la voz entrecortada y con lágrimas en los ojos. Displasia. La displasia arritmogénica del ventrículo derecho, que provocó la muerte de Puerta, es la causa más frecuente de muerte súbita en las personas menores de 30 años, según el cardiólogo del Hospital Gregorio Marañón de Madrid Manuel Abeytua. En declaraciones a «Efe», el responsable de la unidad de rehabilitación cardiaca y prevención secundaria del citado hospital explicó que hay que dividir a los afectados por muerte súbita cardiaca en dos grupos de edad: las personas mayores de 40 años y las menores de 30. En el primer grupo, el infarto de miocardio es la causa más común, pero entre los jóvenes existen tres tipos de enfermedades del corazón que causan la muerte súbita: las congénitas, la miocardiopatía hipertrófica y displasia arritmogénica del ventrículo derecho. El ex jefe de cardiología del Hospital Central de la Defensa, Enrique Selva, explicó que la muerte súbita puede aparecer en cualquier momento, pero las situaciones de estrés, de secreción de adrenalina o de ejercicio físico intenso pueden ser una causa desencadenante de la arritmia letal. Añadió que la definición clásica de muerte súbita es aquella que ocurre en el plazo de una hora y en la que la persona que la sufre está estable y nada hace presagiar que se vaya a desencadenar. Los expertos coincidieron en que es «difícil» diagnosticar esta enfermedad en sus primeras fases, pero el paciente puede llevar una vida normal con el tratamiento adecuado, que es medicación si no se sufren arritmias «severas». Con arritmias frecuentes Selva recomendó la ablación.