Lástima que no haya podido despedirse como a él le hubiera gustado.
Primero, la lesión tan grave que tuvo y después, una vez recuperado, la desconfianza de quien ya no es entrenador del Sevilla, afortunadamente.
El jiennense prefirió contar, hasta última hora, con Dabo por la izquierda en vez de dar minutos a Drago.
Al igual que a Renato, le deseo todo lo mejor a nuestro Comandante.
Que os vaya de lujo.