El Tiburón solo se bastó en Cornellá
Terminó, por fin, esta temporada que comenzaba de ensueño y nos ha dejado al final con muchos deseos e ilusiones frustradas.
Muchas ilusiones de ver a un Sevilla grande como antes, como hacía muy poco que lo habíamos visto y con aspiraciones de estar en la Europa grande la campaña que viene.
Pero no.
Todo fue diluyéndose con el paso de los partidos, con la endeblez en defensa, con los fallos en tácticas, cambios y demás organizaciones o desorganizaciones desde la banda.
Primero, por la inmadurez de Álvarez ante tanto como se le venía encima y después con la llegada del que nos suponíamos sería un nuevo Juande Ramos y ha quedado en algo parecido a los Camacho, Marcos Alonso, etc...
Pide continuidad el técnico. Pide otra temporada más, planificada desde los inicios, trabajada desde pretemporada. El técnico desearía seguir. La afición no quiere que siga.
Hoy, esta noche, de nuevo los fantasmas de Pamplona han vuelto a asomarse allá por donde va el Sevilla. De nuevo con todo a nuestro favor nos empeñamos en complicarnos la vida con fallos infantiles, pérdidas de balones cuando salimos en ataque, desaplicaciones defensivas y nervios, muchos nervios.
Tenemos que darnos con un canto en los dientes por contar con Álvaro Negredo, veninte goles esta temporada y una capacidad de lucha y entrega al más puro estilo Medel.
Tenemos que dar las gracias y muchas a nuestro malí de oro, a nuestra pantera negra. Este espigado africano que recayó por Nervión hace unos años y que nos ha hecho vivir momentos de muchísima gloria con el mero hecho de estar en el campo.
No sé si este ha sido tu último partido pero, si es así...GRACIAS...MUCHAS GRACIAS FREDRIC KANOUTÉ. Como se suele decir, "Que te vaya bonito".
Segundo objetivo conseguido y Liga terminada. A ver que nos depara el futuro. Se acabaron las crónicas, los disgusto y las pocas alegrías pero seguiremos aquí, al pie del cañón para criticar, aplaudir o simplemente dar que hablar.