Ver un partido del Sevilla se ha convertido en una apuesta, en un juego de mesa, en un entretenimiento donde lo divertido es acertar como se va a desarrollar una u otra jugada cuando tenemos el balón.
Me refiero a que habría que enseñarle a los Capel, Romaric, Dabo, Sergio Sánchez, Zokora.... que el factor sorpresa es lo más efectivo en este deporte. No se trata de recibir un balón y devolvérselo sí o sí a quien te lo dio. Ayer lo vimos en multitud de ocasiones. Vimos como Capel se empeñaba, una y otra vez, en buscar una pared que la veía antes que él cualquiera que estuviera en la grada o en su casa.
Marcelo se pegó todo el partido dándole la banda para que no supiera como centrar con su pierna derecha y el rubio era incapaz de sorprenderle con un regate hacia dentro como hace Perotti, por ejemplo. Ay ¡¡¡... como echo de menos aquellos regates de Suker buscando su zurda para pegarle imposible.
Rídiculo espantoso el de ayer.
Nos pudieron caer varios goles más. Cristiano pudo haberse proclamado pichichi en el partido de ayer.