Llegamos a Chamartín con la eliminatoria complicadísima, yo diría que casi imposible, pero con la satisfacción de haber sacado las entrañas más bajas y barriobajunas de los madridistas, club y afición.
Uno, para un segundo a reflexionar y llega a hacerse la siguiente pregunta:
-¿Qué hubiera pasado si esta eliminatoria en vez de con el Madrid, hubiera sido con el FC Barcelona?.
Pues muy sencillo.
Los culés hubieran llegado a Sevilla, a Nervión, con Spot de por medio, no habrían centrado ni un ápice de atención en el mismo y se habrían dedicado a lo que mejor saben hacer....jugar al fútbol.
Nos habrían marcado una manita, o quizás un pírrico uno-cero, igualmente, pero se habrían ido del Sánchez Pizjuán con la cabeza muy alta, con la educación de los grandes y con el respeto de quien se sabe muy superior al contrario...
...en cambio...
llegaron los merenguitos, dolidos con el Spot.
Desviando la atención a lo que más les interesaba a ellos, todo lo periférico al partido en sí, conscientes de la poca calidad que en estos momentos tienen como para sentirse seguros de ganar los partidos.
Un Real Madrid que desde hace unos años acá ha perdido su señorío.
Un Real Madrid dolido hasta la extenuación de verse humillado una y otra vez por el FC Barcelona.
Un Real Madrid que la única opción de ganar algo esta temporada, le pasa por la Copa del Rey, con el consiguiente agravio de encontrarse cara a cara con quien menos quiere, con quien esta temporada ya le ha endosado una manita de estrellas dejando estrelladas a las blancas.
Ya lo dije el otro día cuando leí la serie de paparruchadas y de impotencias que escribía el tal Roberto Palomar, lo peor que le puede pasar a este Madrid, es verse las caras con los culés en la Finalísima. Puede ser algo vergonzoso y ridiculizante, aunque para autoridiculizarse no hace falta jugar contra el Todopoderoso Barcelona, también puede ocurrir jugando contra el Sevilla...así que ojito Mourinho...que todavía no hemos dicho nuestra última palabra.