Romaric: "El Sevilla es otro mundo, algo alucinante"El mediocentro habla sobre la grandeza hispalense, su proceso de adaptación y las relaciones con sus antiguos compañeros
El jugador africano Koffi Ndri Romaric pone la calidad en
la distribución de balón desde la medular, donde ha sustituido a dos
pilares del exitoso Sevilla de Juande Ramos, Seydou Keita y sobre todo
Christian Poulsen. En una entrevista en profundidad concedida a
ESPNSoccer.net, el costamarfileño descubre su realidad en clave
sevillista.
¿Cómo le va en el Sevilla? El Sevilla es Le Mans pero en grande. Es un club familiar, el grupo es
excelente, con algunos líderes y ningún problema de individualidades.
Entro en otro mundo al pasar de Francia a la Liga española, yo estaba
preparado para todo y me ha sorprendido agradablemente.
¿Esperaba otra cosa al firmar? No verdaderamente. Impresiona cómo la gente vive el fútbol aquí. Es
otro mundo, alucinante. La ciudad es hermosa y, aunque me resulta
difícil pasear tranquilamente por el centro, realmente me encanta. La
violencia entre los radicales del Sevilla y el Betis ha disminuido y
eso es bueno.
Deportivamente, ¿qué balance haría a estas alturas? Casi he jugado todos los partidos y, hasta ahora, estoy muy contento de
mi situación. Además, el equipo batió todos los records del club, todo
marcha perfecto y es una gozada convivir con este grupo. El entrenador
hace rotaciones siempre que puede, eso explica que yo haya estado en el
banquillo algunos partidos. Pero esas rotaciones son buenas para el
equipo.
¿De qué juega exactamente? Me desenvuelvo en mi puesto habitual, es decir, delante de la defensa.
He ocupado la plaza de Seydou Keita, de hecho. Pero con las lesiones de
nuestros delanteros, el entrenador me ha colocado también como segundo
punta.
¿Y no es arduo tanto cambio? Es difícil pero me adapto. Es importante que el entrenador pueda contar
con todo el mundo. Aquí si lo das todo, te perdonarán que des mal un
pase o falles un gol.
En cuanto a la comunicación, supongo que forma un pequeño clan con los otros francófonos, ¿no? Doy clases de español porque el entrenador es muy comunicativo con los
jugadores. El habla también en inglés y, cuando se da cuenta de que no
comprendo, el entrenador lo repite, así que no hay barreras en ese
sentido. El ambiente en el grupo es genial. Por supuesto, tengo una
relación particular con los francófonos, es normal. Es más fácil que
hablemos entre nosotros, pero eso no nos aísla del grupo.
¿Le impresionaron las infraestructuras del club? Estoy muy impresionado con el ambiente en el estadio y con la pasión de
los aficionados. Los sevillistas viven para el fútbol. Ellos se hacen
tatuajes en homenaje al Sevilla. Verdaderamente, es otro mundo.
¿Cuál es el club de sus sueños? El AC Milan, desde que era niño. Es el club ideal.
Su salida de Le Mans no fue dulce, ¿lo esperaba? Yo fui el primer sorprendido de la situación. No pensaba que sería tan
complicada la salida. El presidente quería hacer un club ganador y yo
subir un escalón, así que cada uno tenía que defender su interés. Yo
era el capitán del equipo y pensaba que sería más fácil todo, pero
guardo aún mantengo el contacto con casi todos mis antiguos compañeros
y Rudi Garcia (su entrenador en Le Mans), que es lo más importante.
Hablando de guardar el contacto, ¿lo mantiene con sus antiguos compañeros de la Escuela Guillou ? Sí, sobre todo con Didier Zokora, que es como mi hermano mayor, además
de otros antiguos jugadores del Beveren, como Seka, por ejemplo. Pero
no es fácil porque cada uno tiene su vida de pareja y su carrera.
¿Qué significa aún el Beveren para Usted? Este club me dio mucho, sin ellos yo no habría pasado por Le Mans y
menos por el Sevilla. Beveren, como Le Mans, me dio confianza cuando yo
no era nadie, fui capitán en los dos equipos y no tengo más que grandes
recuerdos. En ambos casos, tenía buenas relaciones con los dirigentes y
eso facilita la vida, cuando eres jugador.