
Muchos
esperábamos ver a un Romaric como el de la noche de ayer, siendo un
jugador con importancia dentro del engranaje ofensivo del equipo, desde
su llegada a Sevilla. Han pasado muchos partidos para que veamos una
versión importante del marfileño, lo que hacía, hasta ahora, difícil
defender la calidad de Ndri y sobre todo el rendimiento que mostraba.
Pero era cuestión de tiempo que apareciera el nivel que le hemos
conocido en la liga francesa-estas cosas no se olvidan-. Anoche el
mediocentro sevillista nos dejó el mejor partido con diferencia del
recién comenzado campeonato. Había mostrado una implicación importante
en la presión sobre la primera línea rival cuando había actuado como
mediapunta a la vez que un rendimiento bajo cuando actuaba como
mediocentro junto a Maresca, dejando sólo detalles de calidad en el
desplazamiento del balón.
Y ahí parece estar la clave, cosa que estaba intuyendo
después de ver todos los partidos en los cuales marfileño e italiano
actuaban como mediocentros únicos del equipo. Parece existir una
pequeña-o grande- incompatibilidad entre Maresca y Romaric cuando estos
parten de titulares en el 11 de Jiménez como mediocentros, que ayer
quedó puesta de manifiesto. Romaric no encontraba su sitio cuando
actuaba con “Il Capo”, era la sensación que mostraba, pero una vez
liberado de la presencia del italiano el marfileño mostró su mejor
fútbol, convirtiéndose en el mejor jugador sevillista-Fernando Navarro
aparte- en el enfrentamiento contra el Stuttgart en la primera cita del
equipo en la fase de grupos de la UEFA. Fue la primera de muchas
tardes-noches de gloria en el Sánchez Pizjuán del Costa Marfileño.
Preciso en los desplazamientos en largo, sus cambios de orientación no
son habituales en el fútbol actual, Romaric fue el faro del Sevilla
cuando el equipo tenía la posesión del balón. Liberado de jugar cerca
de la defensa, por la presencia de Fede Fazio y su poco recorrido
ofensivo, Ndri se sintió el comandante en jefe dentro del campo, el
jugador por el que pasaban casi todos los balones y el que creaba la
posibilidad de desequilibrio con su enorme calidad en la distribución.
Actuó de Maresca y lo hizo con nota. No tuvo que compartir balón ni
responsabilidad en la generación con el italiano.
Ambos se pisan, juegan demasiado en paralelo o combinan poco entre
ellos en vertical. No suman cuando actúan juntos y siempre el que
acababa minusvalorado era Romaric, posiblemente por cuestiones de
jerarquía dentro del equipo o de dinámica. Junto a Maresca no termina
de conocer cuál es su rol dentro del once, sin él ayer demostró que
sabe perfectamente cómo sacar a relucir su mejor fútbol. Fue dinámico,
tuvo movilidad, la pidió, trabajó en las coberturas, distribuyó
–incluso condujo el balón-y nos mostró el enorme impacto que puede
tener en las faltas directas con un golazo espectacular marca de la
casa. Posiblemente la importancia que le dio Jiménez sin la presencia
de Maresca en el equipo titular le hizo liberarse de la apatía que
mostraba cuando el italiano reclama para sí mucha cuota de
responsabilidad en el juego ofensivo del equipo.
Ahora le toca
a Jiménez sacar conclusiones, conseguir encajar a Maresca y Romaric ha
sido su primer campo de batalla en el arranque del campeonato. Poco a
poco hemos visto que esa pareja iba rompiéndose en las alineaciones
titulares porque no cuajaba, por lo que parece que hay dos jugadores de
bastante nivel para un puesto y será difícil verles compartir
nuevamente doble pivote, salvo que las circunstancias obliguen a ello.
Respecto al equipo, se confirma lo que se veía venir desde la
pretemporada. Jiménez buscaba un equipo más rígido, sólido y académico.
Y lo está encontrando desde conceptos defensivos-lo cual no debe sonar
peyorativo-, defensa con posesión de balón, líneas juntas, presión y
achique en bandas, concesión de pocas transiciones ofensivas al rival,
fortaleza en el juego aéreo defensivo. El equipo ha pasado de ser un
rodillo-como se le conocía hace una temporada- a convertirse en una
roca. Sólido y casi infranqueable, concede escasísimas ocasiones al
rival y explota muy bien las debilidades contrarias. El 4-2-3-1 se ha
terminado por implantar como sistema y la plantilla demuestra que tiene
amplitud. Las raíces del proyecto Jiménez parece que han arraigado bien
en tierra, de forma que la mejor noticia de todas es que el equipo ha
vuelto a ser competitivo. Va a ser difícil ganar partidos al actual
Sevilla.
Desde la defensa, así es como está creciendo este equipo. Y desde la defensa se llega muy lejos.
Miguel Canales