EL INTENTO DE LA LAZIO DE ALEJARSE DE SU IMAGEN FASCISTA CON DOS FICHAJES SE DESVANECE
...Y Mussolini descansa tranquilo en su tumba
- · La Lazio fichó al israelí Eyal Golasa y al alemán antifascista
Thomas Hitzlsperger para cambiar su imagen · El joven hebreo volvió a
casa tras firmar un contrato con los laziales · El alemán no juega y
suena para el Tottenham.
Cuando el joven Eyal Golasa, una de las mayores promesas del fútbol
israelí, dejó el Maccabi Haifa para irse a la Lazio, la conmoción de
tan paradójica situación podía resumirse en la frase que escribió Avi
Ratzon, del diario hebreo 'Maariv': "Mussolini se tiene que estar
revolviendo en su tumba al ver a un israelí con la camiseta de la
Lazio".

Hinchas de la Lazio en Livorno
No en vano,
pocos equipos del mundo se identifican más con una ideología,
a pesar de que gran parte de la hinchada lazial busca alejarse del
estereotipo: si sus ultras son famosos por las demostraciones fascistas
más 'hardcore' que se han visto en Europa, gran parte de los
aficionados del equipo romano se une bajo el lema "Il razzismo ci fa
scifo, forza Lazio e' il nostro tifo" ("
El racismo nos da asco, forza Lazio es nuestro cántico") para borrar una etiqueta demasiado bien cosida a la epidermis del club.
Sin embargo, es imposible tapar las tropelías de los ultras laziales:
en 2000 exhibieron una pancarta que rezaba 'Honor al Tigre Arkan', en
homenaje al jefe de las milicias serbias baluarte de la limpiza étnica
en los Balcanes; de su zona han brotado pancartas tan contundentes como
'Auschwitz cuestra patria, los hornos vuestra casa',
dirigida a sus rivales de la Roma; cuando el holandés Aaron Winter
fichó por la Lazio, los ultras le recibieron al grito de 'negro judío'.
Los grandes ídolos de la Curva Norte han sido
Sinisa Mihajlovic, amigo personal de Arkan que llamó "negro de mierda" a un jugador senegalés en el campo, y
Paolo Di Canio,
reconocido fascista, con tatuajes en homenaje a Mussolini y que hacía
el saludo romano a los ultras de su equipo. Evidentemente, un tipo de
ídolos muy distinto a Eyal Golasa y Thomas Hitzlsperger.
Convulsión por dos fichajes antinatura La
llegada de Golasa fue un impacto: se crearon dos grupos de Facebook
amenazándolo para que regresara a Israel. El joven delantero del
Maccabi Haifa huía de Israel, donde no tenía un contrato profesional y
lo reclamaban para hacer el servicio militar.
La 'Ley Sahar', que toma su nombre del jugador del Espanyol al que se
le aplicó por primera vez, permite a deportistas de alto nivel hacer un
'Tsahal' light; era el objetivo de Golasa, que con 18 años y sin
contrato no era considerado deportista de élite.
El escándalo llegó hasta la propia familia del jugador, cuyos
padres, divorciados, se dividieron: la madre lo apoyaba y el padre
rechazaba su marcha.
Firmó cuatro años con el Lazio, pero un viaje a casa para ver a su padre enfermo le hizo cambiar de opinión y regresó a su antiguo club.
Distinto es el caso de
Thomas Hitzlsperger. El internacional alemán llegó procedente del Stuttgart con un bagaje ideológico demostrado a cuestas: es un
activista de izquierdasy desde su blog en el web del semanal 'Die Zeit' es beligerante contra
el fascismo. "Sé a qué equipo voy, pero no he vivido el ambiente por
dentro. Me marcho sin prejuicios", dijo cuando firmó por la Lazio,
aunque dejó claro que "seguiré combatiendo la intolerancia de
ultraderecha y el racismo".
Cuando estaba en el Aston Villa, Hitzlsperger, muy interesado por la
Economía, charlaba habitualmente con el presidente del Banco de
Inglaterra, Mervyn King, aficionado 'villano'. La novia del jugador
alemán tiene un máster en Economía de la Universidad de Birmingham.
Su llegada a la Lazio (que pena por la parte baja de la clasificación y roza el descenso), sin embargo, ha sido un rotundo fracaso:
sólo ha jugado un partido, mes y medio después de llegar a Roma, y ya suena para irse al Tottenham en verano.
Así, los dos movimientos que convulsionaron los cimientos fascistas
de la Lazio han quedado aparentemente en nada. El líder de la
ultraderecha italiana, Gianfranco Fini, y su esposa (que promovió una
colecta para pagar la multa a Paolo Di Canio por hacer el saludo nazi
en el césped), además de otros muchos ilustres derechistas aficionados
al club celeste siguen tranquilos. Y los que quieren quitar la etiqueta
mussoliniana del escudo lazial continuarán luchando contra el molino
fascista, aunque parece que en el césped no podrán encontrar la ayuda
de Golasa ni de Hitzlsperger.http://www.marca.com